[(Lo a-nomo y las In-formes,
Nebreda y las del bello sexo.)
Y así todo viene a parar con frecuencia a las circunstancias que constituyen una parte del encadenamiento de las cosas. Hay una infinidad de ejemplos que muestran como las pequeñas circunstancias sirven para convertir o para pervertir. 11
El placer sorprende y suspende el encadenamiento del sentido-significante a través del toque de los sentidos.12
A day in the country (BERLIN 1998), de J.P. Witkin desintegra el concepto de lo bello en relación a los sexos en términos Kantianos. Deforma los espacios preceptúales; decantando a través del montaje fotográfico una cartografía de la animalidad y el ocultamiento de la belleza moral.
El montaje presenta a una mujer enmascarada, en reposo y un caballo con su pene erecto, sostenido por arneses que lo mantienen suspendido, como si la animalidad en conjunto a la máscara sostienen la animalidad y la moral en un punto muerto, un pliegue y una interferencia de dos mundos, de dos sexos distintos; ambos abiertos a la monstruosidad.
Los únicos accesos serían del cuerpo,- cuerpo que solo la mujer palpa; reconoce y desconoce - toma propiedad de eso inmundo, de eso que su mascara esconde. Para Kant tratar de repugnante a una mujer es lo peor, es su límite, es lo que es y que nunca debe ser13; aun así se podía tratar de tonta, y eso sería tan solo, una lisonja cariñosa; ya que la belleza en la mujer no es ni profunda ni noble, tan solo superficial, ya que esas características de profundidad y sublimidad le corresponden al hombre. Lo central de la belleza en la mujer se presentaría en el rostro - ya que desde ahí, desde lo bello, el juicio apuntaría a lo inteligible de lo moral, lo bueno - aun así este acceso también será considerado de entrada a lo sublime. “En cuanto a la expresión moral de las facciones, de los ojos y la fisonomía, puede tender a lo sublime o a lo bello.”
Por lo que yo digo que lo bello es el símbolo de la moralidad, y que sólo bajo este punto de vista (en virtud de una relación natural para cada uno, y que cada uno exige de los demás como un deber) es como agrada y pretende el asentimiento universal, porque el espíritu se siente en esto como ennoblecido, y se eleva por cima de esta simple capacidad, en virtud de la cual recibimos con placer las impresiones sensibles, y estima el valor de los demás conforme a esta misma máxima del juicio. Es lo inteligible lo que el gusto tiene en cuenta, como he mostrado en el párrafo precedente: es hacia él, en efecto, hacia donde se dirigen nuestras facultades superiores de conocer, y sin él habría contradicción entre su naturaleza y las pretensiones que presenta el gusto.14
Aún así el rostro encerrará una plusvalía de sentidos, exceso de sentido15, que siempre hará entrar en crisis los organismos, en particular a lo sexual (por ejemplo la función hipertélica de la cosmética en el travestí, enmascara al hombre de mujer; Sarduy establecerá el trayecto entre maquillaje, tatuaje y tortura); Kant hace referencia a que hay una escisión por el gusto de los hombres, por un lado un rostro que evoque moral, y por otro gusto por lo que evoque lo no-moral. El rostro vendría a ocultar la animalidad fisurada y presentada por Witkin, sacada de circulación; por tanto respecto al rostro la máscara sería la apertura, pero también la crisis de lo que se viene; la destrucción (destitución total de la reproducción) de los órganos por el pene del caballo.
El ocultamiento de la animalidad, más aun en el rostro de la mujer, deja entre paréntesis su condición de humana; la mujer crea lo informe; donde la relación sangre/mierda se establece en la secreción; la mujer, secreta por naturaleza, es la que naturalmente secreta16. En el pliegue no habría tan solo un develar, sino que una juntura con lo excremencial: boca/ano, boca/vagina…
Al hombre se le atribuye lo noble y lo sublime; aun así ¿cual sería el caso de Nebreda?; según Kant sería el que caería en la ridiculez (la fragmentación17, la pequeñez, lo vergonzoso, lo inmundo); el símil de la repugnancia de la mujer. Cubrirse la cara con mierda reduciría la nobleza, al nivel de la animalidad sacralizada en el rostro de la mujer.
Ocultarse el rostro bajo una máscara fecal es una mortificación, una inhumación, esta vez no en la tierra, como Job sobre su porquería, sino en la descomposición orgánica del propio cuerpo, cuando ya no hay nada que decir, nada que hacer, ninguna forma que formar. Se hace con lo que resta. Y lo que resta, en sentido literal y vulgar de la expresión, “es mierda”.18
En ambos casos la mascara, sería la clausura del rostro, como muestra, como representación de belleza y sublimidad; se anulan y abren la obra, a fisura que se resiste al acontecer como forma producida. La resistencia es del cuerpo, que jamás quiso emanar desde el rostro, o por lo menos ya no quiere emanar nada desde ahí…
No es el cuerpo aún informe del bebe que comienza su camino hacia el cuerpo formado del adulto, es el adulto que regresa al barro primitivo e informe.19
Una sociedad que ha respondido solo a las intenciones del ojo, de la luz que decae en hacer representación toda la vida y todo lo vivo, negar el cuerpo y teatralizar todo; donde unos quedan relegados a la condición fragmentada e inmunda, pero que a expensas de esa teatralidad se visten y disfrazan para ir de espectadores de su propia muerte, donde jamás se les devuelve lo suyo.
Pero cuando terminó mi lectura, mi amigo me demostró que no tenía ninguna idea de lo que eran realmente las glándulas que había reseñado y me leyó de inmediato una descripción minuciosa en un manual de anatomía: descubrí que los testículos humanos o animales son ovoides y tienen el aspecto del globo ocular.20
El vencedor (el soberano y el liberal-burgués) pone en crisis el cuerpo, (decide la vida, explota) pero el vencido pone en crisis el rostro.21
11 Leibniz, Teodicea. Edición virtual Arcis. Pág. 110.
12 NANCY, Traducción de Le sens du monde, Paris, Editions Galilée, 1993 : Jorge Manuel Casas “el sentido del mundo”, La marca, edicion virtual, Pág.111
13 Kant trabajara como contención de lo inmundo, de lo repugnante, la limpieza y el pudor.
Kant, Lo bello y lo sublime. Espasa Calpe, pág. 51.
14 Kant, Critica del juicio .Edición virtual, pág. 193
15 Ninguna otra parte del cuerpo posee esta pluralidad y esta diversidad de elementos que lo constituyen como rostro. De hecho, tal complejidad sería a nuestros ojos incomprensibles y, desde un punto de vista estético, rápidamente insoportable, sino constituyera una perfecta unidad.
Clair, Jean. de inmundo; arena libros, pag. 91
16 Ibíd. Pág. 68
17 Fragmento: ya no la pieza caída de un conjunto quebrado sino el destello de lo que no es ni inmanente ni trascendente. El destello in-finito de lo finito. Ya no la pieza caída, todavía menos la pieza decaída, sino la pieza caída en suerte, es decir, venida por devolución. La devolución es la atribución, el reparto, la destinación, el otorgamiento, la transferencia a través del desarrollo (devolvere), del despliegue y la desintrincación. Mundo, fragmento: el ser devuelto.
NANCY, Traducción de Le sens du monde, Paris, Editions Galilée, 1993 : Jorge Manuel Casas “el sentido del mundo”, La marca, edicion virtual, Pág.110
18Ibid. pag. 91
19 Ibid. pag. 89
20 Bataille, historia del ojo, edición virtual. Pág.
21 La cursiva es mía.

1 comentario:
teni mil blogggggggg!!! cual es el que okupai?
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